
La FIV es una fecundación que se realiza en el exterior del cuerpo de la mujer, en laboratorio, y de ahí la denominación de "bebés probeta".
Muy polémica en sus inicios, la procreación médica asistida se han impuesto con el paso de los años como un tratamiento eficaz para numerosas parejas con problemas de fertilidad.
Según las cifras facilitadas en Estambul, cerca de 1,5 millones de FIV en sentido amplio (incluyendo la técnica ICSI, la microinyección directa de un espermatozoide en el ovocito) se practican cada año en el mundo, un tercio en Europa.
El índice de éxito de un ciclo de tratamiento se ha estabilizado en un 32% de embarazos por embrión transferido.
La ESHRE destaca asimismo los esfuerzos para evitar los embarazos múltiples, con la implantación de menos embriones en Europa, y cada vez más de un un solo embrión.
El número de trillizos nacidos como consecuencia de una FIV es ahora inferior al 1% y el número de mellizos está por debajo del 20%.
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