
Nadie queda fuera del obsesivo rastreo: los enemigos, los aliados, la ONU, la AIEA, la Unión Europea y los propios ciudadanos estadounidenses. todo sin el menor recato o asomo de pudor.
Grandes centros de operaciones (cada vez más grandes), virus informáticos, potentes servidores en embajadas norteamericanas y la manito de ATT, Verizon, Facebook, Google, Yahoo, Microsoft; de todo se ha valido Washington para echarle ojo al mundo.
Como señaló Der Spiegel “la vigilancia es intensiva y bien organizada y tiene poco o nada que ver con la caza de terroristas”.
Gobierno, Justicia, Congreso, NSA, CIA, Departamento de Estado confabulados en la mayor red global de espionaje de la Historia.
Olvídense del diálogo, el respeto, la legalidad de que habla la diplomacia inteligente de Obama. La injerencia, la matonería, la prepotencia siguen siendo el modus operandi preferido del Imperio.
Lo irónico es que en el mismo enclave militar donde juzgaron a Bradley Manning por espionaje, entre otros cargos, es el mismo sitio donde radica la NSA, el gran cerebro del espionaje estadounidense.
(Tomado de CubaDebate)
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