Queridos amigos:
Rompo el silencio que he tomado por refugio en estos días. Espero
comprendan la demora y me perdonen por ella. No ha sido nada fácil
enfrentar la
pérdida de mi hermano. Mucho menos en estas condiciones. No por
esperado el desenlace me ha golpeado menos.

Para mí, que tomé conciencia de mi propia existencia junto a él y
compartí con él tantas cosas, será siempre motivo de orgullo el poder
decir que fui su hermano.
Para ustedes, toda mi gratitud y un abrazo.
René
González Sehwerert, 26 de junio de 2012
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