
Por Yeter Palmero/ TV Camagüey
No hay en esta isla quien no le tenga presente. Hoy, a 51 años de su desaparición física podemos afirmar que vive entre nosotros. A decir de Fidel, Camilo es la imagen del pueblo, en el pueblo hay muchos Camilos…
Aquella amplia sonrisa, aquel apego a la Revolución, su jovialidad, sentido del deber y su lealtad al pueblo y a Fidel, son imposibles de pasar por alto; precisamente porque esas actitudes, esa forma de existencia, están hoy replicada en miles de cubanos que siguen el ejemplo del Héroe de Yagüajay.
Cuando en casa hablamos de él, mi madre siempre comenta que le buscaron en cada espacio de tierra ante la noticia de que no llegó a La Habana luego de partir de Camagüey en avión. No hubo un lugar en el que no se indagara- dice- cuando rememora aquellos días en los que era apenas una niña y aún hoy un brillo especial ilumina sus ojos. De seguro en miles de hogares cubanos esta escena puede sucederse.
Así, que como no le encontramos desde el punto de visita físico, decidimos llevarlo en la memoria y cada 28 de octubre regalarle flores en el mar. Pero el mejor tributo, el que de seguro apoya el comandante Camilo es el de seguir llevando hacia adelante la Revolución por la que tantos hombres y mujeres dieron su vida, continuar haciendo de este un proceso justo, sobrearo, íntegro...
Querido por todos y recordado por siempre, -no como un busto de metal o una estatua inmóvil-, sí como un hombre querido y admirado, Camilo vive hoy entre nosotros.
No hay en esta isla quien no le tenga presente. Hoy, a 51 años de su desaparición física podemos afirmar que vive entre nosotros. A decir de Fidel, Camilo es la imagen del pueblo, en el pueblo hay muchos Camilos…
Aquella amplia sonrisa, aquel apego a la Revolución, su jovialidad, sentido del deber y su lealtad al pueblo y a Fidel, son imposibles de pasar por alto; precisamente porque esas actitudes, esa forma de existencia, están hoy replicada en miles de cubanos que siguen el ejemplo del Héroe de Yagüajay.
Cuando en casa hablamos de él, mi madre siempre comenta que le buscaron en cada espacio de tierra ante la noticia de que no llegó a La Habana luego de partir de Camagüey en avión. No hubo un lugar en el que no se indagara- dice- cuando rememora aquellos días en los que era apenas una niña y aún hoy un brillo especial ilumina sus ojos. De seguro en miles de hogares cubanos esta escena puede sucederse.
Así, que como no le encontramos desde el punto de visita físico, decidimos llevarlo en la memoria y cada 28 de octubre regalarle flores en el mar. Pero el mejor tributo, el que de seguro apoya el comandante Camilo es el de seguir llevando hacia adelante la Revolución por la que tantos hombres y mujeres dieron su vida, continuar haciendo de este un proceso justo, sobrearo, íntegro...
Querido por todos y recordado por siempre, -no como un busto de metal o una estatua inmóvil-, sí como un hombre querido y admirado, Camilo vive hoy entre nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario